Como cae la noche, el
dulce atardecer se posa sobre mí, en la espera de la oscuridad que
cubre mis ojos de miel, para no ver cuando están llorando.
Todas las noches pienso en
calma con la compañía del silencio, en cuando veré la
esperanza de ese amor que rebasa las fronteras de la conciencia,
florecer porque tú lo has deseado.
Si tu mirada se cruza con
la mía, aun por accidente mis latidos acelerados y la
inmensa cólera de saber que esa mirada esconde un secreto,
de saber que no es para mí ese beso en el que sueño cada vez que
duermo, que es para otro ser maravilloso.
Pero , es maravilloso solo
por el hecho de que tú la amas más que al mundo y la rabia sobrepasa
mi conciencia y lastima lo poco hermoso que dejaste dentro de mí,
es envidia de un corazón sufrido, por la ausencia de un
amor no correspondido, un amor que una vez pertenecía a está alma,
que te espera, y que el destino se encargó
de arrancarlo de mis manos y dejarme solo con la esperanza de que regrese a su
camino ( Ai no Giss).


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