
Por muchas veces yo pensaba, y que pensaba, pensaba mucho en lo que pensaba
más.
Quería un gran mundo pequeño construido de sueños míos y de ellos. La
naturaleza reinaba, mis amigos jugaban, corrían, con travesuras a millón.
Había muchas habitaciones y casas de
colores alrededor, mucha bulla, juego y relajo, que jevi.
El pasto crecía, verde, junto a las flores
de Cerezo, los Manzanos, las flores con los aromas más deliciosos que existen.
En las noches se encendía una gran fogata,
alimentada con palitos de cuaba e inciensos, todos nos reuníamos a deleitarnos
con tan grande luz y la paz nos envolvía hasta el alma. La tertulia duraba poco
menos de tres horas, pero dormíamos contentos esperando el nuevo amanecer que anunciaban
las aves cantoras de aquel entorno, un canarito visitaba las ventanas dando los
buenos días y el rocío nos mojaba la cara y sacudía la arenas de nuestros ojos.
Que días aquellos, infinitos, duraderos y
especiales.
Las Madres preparan los platos especiales
de las familias, la hartura emborracha a los más glotones.
Hoy es de día, ya no hay más lugar que el
que no se ve y se esconde en un recuerdo, que se lleva el viento y se posa en
la luna, queda un sonrisa que se cuela por la esquina de unos labios, que no se
atreven a pronunciar que es un sueño.
lunes, 1 de junio de 2009
Un gran mundo pequeño
Publicado por ♥ vamm ♥ en 16:16 0 comentarios
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